La Arriería Colombiana
Caminos, mulas y hombres que forjaron la economía, la cultura y la integración territorial de nuestra nación.
Los Caminos de Herradura
A través de escarpadas cordilleras, lodazales y cañones fluviales, los arrieros abrieron los caminos que permitieron conectar regiones enteras de Colombia con los puertos marítimos y fluviales.
Las recuas de mulas transportaron café, cacao, tabaco, herramientas y enseres que dinamizaron el intercambio comercial y facilitaron la colonización de nuevas tierras durante los siglos XIX y XX.

Los Aperos y el Oficio
El oficio arriero desarrolló un conjunto de aperos de gran sofisticación artesanal y funcionalidad: el carriel de fuelle, la mulera o poncho, el zurriago, la enjalma, los pretales y las cinchas.
Cada elemento respondía a la necesidad de proteger al animal y al arriero durante jornadas extenuantes bajo el sol y la lluvia andina, consolidando una indumentaria cargada de identidad y orgullo campesino.
Un Legado Vivo
Hoy, la arriería sigue viva en las zonas rurales donde los caminos de herradura continúan siendo la arteria vital de comunicación de los campesinos colombianos.
ARRISOM promueve la salvaguarda de esta herencia como patrimonio inmaterial, reconociendo el valor de la palabra empeñada, la solidaridad arriera y la sabiduría en el cuidado de los animales de carga.
